miércoles, 13 de diciembre de 2017

Diatribas de un marciano, por Paco Vega

Debo ser un marciano porque pienso por mi cuenta, porque soy un inconformista, porque no soy borrego que discurre mansamente cual manada ovina, porque persigo mil porqués y aun encontrando algunas respuestas sigo dudando de las mismas. Debo ser un marciano porque no me trago sin masticar las calumnias con disfraz de informaciones, porque no admito las ruedas de molino con las que nos quieren hacer comulgar. Debo ser un marciano porque me causa el mismo ardor de estómago el político aprovechado, mentiroso y corrupto que el paisano anónimo de la misma condición. Debo ser un marciano porque detesto la mentira desde el mismo día en que nací, y a pesar de ello he tenido y tengo que bregar cada día con múltiples mentirosos en el terrero de la vida. Debo ser un marciano porque digo lo que pienso en lugar de guardármelo para “la otra vida…”.


Lamento anunciar a los que mi presencia moleste, a los que mis comentarios detesten y a los que en definitiva su mediocridad no les dé para otra cosa que aborrecer la mía, que esperen, que esperen sentados a que cambie porque esto no ha hecho más que empezar.

Cansado de ignorantes y celosos a perpetuidad, de pobres personas que no avanzan en la vida sino agachando la testuz bajo el yugo de su amo. A esas sabandijas que esperan agazapados en los recodos del camino, sin dignidad para sacar adelante sus propias vidas les digo que dan pena, que el tren de la vida pasa sólo una vez y hay que subirse ahora o morirse en la estación de la indiferencia. Que pueden vivir escondidos en sus corazas babeantes o sacar los cuernos al sol y vivir expectantes.

Para los ignorantes petulantes que no entienden que ser uno mismo significa desnudarse al mundo y mostrarse tal y como es, mostrar lo que sabemos e ignoramos, con humildad para lo primero y con curiosidad para lo segundo, decirles que mañana es tarde. Que hoy es el mañana de ayer y el ayer de mañana… Que es mucho más lo que ignoramos que lo que sabemos, pero que sólo nos percatamos de ello cuando apenas hemos iniciado la senda de la curiosidad, en la que empezamos a ser plenamente conscientes de nuestra ignorancia.

Y por último pedir RESPETO para los que soñamos despiertos con un mundo mejor, para los que vivimos haciendo castillos en la aire -como Alberto Cortez- y que sólo de vez en cuando nos asomamos a este mundo con curiosidad...


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