Tres hechos inconexos que nos golpean.
Por Paco Vega
La actualidad, a veces trágica, nos sitúa esta semana ante tres escenarios que, aunque geográficamente distantes y de distinta naturaleza, convergen en una misma necesidad: la reflexión profunda sobre la seguridad, la ética pública y el respeto institucional.
1. Tragedia en el mar: El alto precio del deber
Dos agentes de la Guardia Civil han fallecido este viernes, 8 de mayo, durante un operativo contra el narcotráfico a unas 80 millas náuticas de la costa de Huelva. La tragedia se produjo tras la colisión de dos embarcaciones del Servicio Marítimo mientras perseguían una narcolancha en alta mar.
En torno a las 11:00 horas, durante la intervención, ambas patrulleras colisionaron violentamente por causas que aún se investigan. El impacto segó las vidas del capitán Jerónimo Jiménez y del guardia civil Germán Pérez, ambos veteranos del Servicio Marítimo. Este suceso reabre la herida aún reciente de Barbate (febrero de 2024), donde Miguel Ángel Gómez y David Pérez perdieron la vida en circunstancias similares.
Ante esto, surgen preguntas inevitables: ¿cómo?, ¿por qué?, ¿para qué? Corresponde ahora a los equipos de investigación arrojar luz sobre lo ocurrido para aprender de los errores y evitar que la historia se repita. La seguridad debe ser siempre la máxima prioridad en este oficio tan peligroso como bello para quienes, como yo, amamos el mar.
2. Ética pública: El bastón de mando y la responsabilidad
En el ámbito político, el alcalde de Santa maría de Guía ha sido condenado a 40 días de trabajo comunitario y ocho meses sin permiso de conducir por un delito contra la seguridad vial. El regidor reconoció haber conducido triplicando la tasa de alcohol permitida tras un control en Playa del Inglés, donde alcanzó los 0,72 mg/l.
Aunque existen precedentes de dimisiones tras escándalos públicos —como el de Casimiro Curbelo en su etapa como senador—, el alcalde de Guía ya ha anunciado que no piensa renunciar a su cargo. Este hecho pone sobre la mesa el debate sobre la ejemplaridad que se le debe exigir a un representante público, especialmente cuando su conducta infringe las leyes que él mismo debe hacer cumplir.
3. Crisis sanitaria: El hantavirus llega a Canarias
Finalmente, el crucero de lujo MV Hondius ha fondeado frente al puerto de Granadilla, en Tenerife, tras un brote de hantavirus que ya se ha cobrado tres vidas. Bajo un estricto operativo coordinado por el Gobierno de España y la OMS, se ha iniciado la evacuación y repatriación de los pasajeros, con el traslado de los ciudadanos españoles al Hospital Gómez Ulla de Madrid para una cuarentena preventiva.
La gestión de esta crisis ha generado una notable tensión política entre el Gobierno central y el Ejecutivo canario. Si bien la solidaridad es una seña de identidad del pueblo canario, la seguridad sanitaria debe ser gestionada con transparencia y rigor, respetando la voz de los representantes canarios, en este o cualquier otro asunto referido a nuestros intereses como pueblo. Con demasiada frecuencia se ignoran las peculiaridades de Canarias y hasta la voz de los propios canarios, pero que tampoco nos tomen por tontos, que el respeto hay que exigirlo siempre, no sólo en “vísperas electorales”.
Estos tres hechos, aparentemente inconexos, nos dictan lecciones urgentes que no podemos ignorar: Priorizar la vida, la ética pública y el respeto al pueblo canario.









