A Dios rogando y con el biogás contaminando Por Paco Vega
El Ayuntamiento de Guía ha dicho "no" al proyecto del Grupo Félix Santiago Melián (FSM). Sin embargo, esta negativa no es un marchamo ético ni una defensa real de la calidad de vida de los ciudadanos, como se verá a continuación.
Mientras el cacique local presenta un contencioso en los tribunales tras la primera negativa municipal a la licencia de obras, el propio Ayuntamiento trabajaba en la sombra en un proyecto mucho más ambicioso. El objetivo: allanar el futuro al biogás y al propio FSM en toda Canarias. Tal es la maniobra que ni la cercanía a los núcleos poblacionales ni el hedor habitual de estas plantas parecen ser impedimento para instalarlas donde convenga al promotor, incluida la planta de La Atalaya.
Resulta clamoroso que, mientras los políticos locales escenificaban un "no" oficial, la Junta de Gobierno Local se reunía de urgencia para hacer suyo un informe contradictorio de dos técnicos municipales. En dicho documento se destaca la supuesta inocuidad de estas instalaciones —en dirección opuesta a informes y resoluciones anteriores de los mismos firmantes—, llegando a resaltar sus "cualidades benefactoras" para el medio ambiente.
Al mismo tiempo, se muestran partidarios de enviar el acta de la Junta Local al Gobierno de Canarias recomendando su clasificación como de Interés Público o Social este tipo de plantas, un movimiento idéntico al que realizaron meses atrás ante el Cabildo de Gran Canaria y que fue rechazado, destinado a favorecer la instalación de este tipo de plantas, pero desentendiéndose de la responsabilidad ante sus conciudadanos. El informe técnico es tan favorable a la empresa que pareciera redactado por el propio equipo de FSM.
La transcripción literal del acta, en su parte final, no deja lugar a dudas:
PRIMERO.- Aceptar íntegramente, en todos sus términos, el contenido del informe técnico suscrito por el Arquitecto Municipal (...) y el Geógrafo Municipal (...), así como las alegaciones, fundamentos conceptuales, jurídicos, técnicos y conclusiones en él contenidas, relativas a la regulación de las plantas de biogás y biometano en el marco de las Directrices de Ordenación del Suelo Agrario (DOSA).
SEGUNDO.- Asumir como posición oficial del Ayuntamiento las alegaciones formuladas en dicho informe: (…)
TERCERO.- Remitir el presente acuerdo, junto con el informe técnico completo que se acepta, a la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias, para su incorporación y consideración en la redacción definitiva de las directrices de ordenación del suelo agrario (...)
Así las cosas, nos tememos que muchas serán las plantas de biogás que inundarán con su hedor toda Canarias si el Ejecutivo autonómico hace suyas las directrices que marca el contradictorio Gobierno de Guía.
Cabe preguntarse por qué los ayuntamientos de Guía y Gáldar han tardado tantos meses en pronunciarse contra una industria tan lesiva para los vecinos. Cabe preguntarse por qué el alcalde de Guía miente y continúa maniobrando de forma descarada en beneficio del Grupo FSM. Y, sobre todo, cabe preguntarse por qué estos políticos locales se muestran tan sumisos a los intereses del citado grupo empresarial, por más dañina que sea la industria que pretenden asentar en el noroeste grancanario y, próximamente, en toda Canarias.







