martes, 25 de noviembre de 2025

2025 11 25 La independencia como única solución, por Paco Vega


El mundo está desbocado. Hay una gran masa de ciudadanos que no reflexiona, que piensan que el mundo es infinito y también la paciencia de los demás. Son muchos los que sólo piensan en si mismos, con una falta de empatía que asusta. El “sálvese quien pueda” se ha extendido como una plaga.

En la escena internacional pintan bastos para la sensatez. Quienes hasta ahora han dominado el mundo ven peligrar su control y se revuelven como un animal herido, dando zarpazos de desesperación. El hecho de que estos liderazgos recaigan en auténticos psicópatas acrecienta la peligrosidad de la situación. Es como entregar una ametralladora a un mono,  el riesgo es más que evidente. Por este motivo se inventan guerras y peligros inexistentes, para afianzar posiciones de poder e invadir países, con el único objetivo de robar sus recursos naturales, mientras que por aquí aplaudimos con las orejas los desvaríos bélicos de los de siempre.

A escala nacional queda en evidencia la rotura definitiva del bipartidismo, que funcionó durante mucho tiempo como disfraz perfecto a las fingidas incoherencias en favor de los grandes poderes económicos. El virus de la corrupción, parte inseparable del citado poder, se ha extendido hasta límites inaceptables. La Justicia, tan recatada ella, se desmelena ahora con un Fallo tan veloz como sorprendente contra el Fiscal General del Estado, por un delito muy cuestionado, mientras se congela sine die el juicio al delincuente confeso y defraudador fiscal, pareja de la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid. Crece además un fascismo analfabeto y ramplón, mientras que otros empezamos a soñar con la independencia como única solución, ante los que pretenden devolvernos al sumidero de la historia.

Y qué decir de Canarias?

En Canarias se concentran todos los vicios y una despreocupación endógena que estamos obligados a extirpar; un territorio frágil y fragmentado, una altísima densidad de población y un turismo descontrolado, muy lejos de la sostenibilidad. Los bajos salarios y una corrupción galopante hacen de óxido perfecto a los engranajes del atraso institucional. La política sigue sin ser solución de nada, más bien al contrario, se ha convertido en la herramienta perfecta para la desafección de todo un pueblo y la desesperación de los sensatos. Los viejos partidos de vicios añejos no han querido o sabido resolver los grandes problemas; mientras que los nuevos, con las mismas caras y mentiras renovadas se burlan del pueblo, exhibiendo la arrogante altanería de los cínicos y eludiendo los problemas reales de la ciudadanía. Los políticos canarios de casi todos los colores -los viejos y los nuevos- acuden genuflexos a la llamada del cacique de turno, que para eso paga los contubernios electorales al tiempo que blinda sus abusos sobre el territorio. Es evidente que, mientras gobierne “D. Dinero y Dña. Corrupción vamos proa al marisco.

La vida es teatro, como dijo William Shakeaspeare. Nos toca a los canarios decentes bajar del escenario a tanto charlatán, que un día ladran y otro lloran, pero que se muestran incapaces ante los problemas reales de los ciudadanos.

Pues si, quizás sea el momento de empezar a soñar con otro marco legal para Canarias, porque ni mar reconocido tenemos, al tiempo que apartamos a los vividores de la vida pública.

lunes, 10 de noviembre de 2025

2025 11 11 “El relato” y la manipulación periodística, por Paco Vega


 “El relato” y la manipulación periodística, por Paco Vega

El relato, el mensaje y "las noticias", llegan a los ciudadanos a través de los medios de comunicación. Son ellos (los medios), los que deciden de qué se habla y de qué no, qué es "noticia" y que no, de quien se habla cada día y a quien se silencia, a quien se pone en un altar y a quién se manda al infierno; independientemente de lo acontecido y su importancia.

La inmensa mayoría de ciudadanos no se informa y los que lo hacen tienen uno o dos medios favoritos en los que confían ciegamente, por lo que no suelen contrastar las informaciones recibidas. Ya lo decía Mark Twain: Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados...

Los medios de comunicación privados, son a su vez propiedad de la banca y los grandes poderes económicos, quienes "les marcan el paso" y por consiguiente su línea editorial. A esto hay que sumarle la gran influencia de las redes sociales, con numerosos perfiles -a sueldo o no- que son correa de transmisión de los citados medios, de partidos políticos o lobbies de interés. Los medios públicos son utilizados con frecuencia como herramienta política de propaganda del partido gobernante. En Madrid, por poner sólo un ejemplo, no es descabellado escuchar a ciudadanos de a pie admitir con pasmosa normalidad la famosa frase de la Presidenta de la Comunidad de “se iban a morir igualmente”, referida a la mortandad los 7.291 ancianos fallecidos en las residencias de Madrid durante la pandemia del coronavirus, lo que da la medida de la contaminación mediática y la poderosa influencia de los medios en la sociedad. Esto explica que en muchas localidades y barrios de aquella comunidad, mayoritariamente habitados por trabajadores y pensionistas, entreguen el voto de forma reiterada a una señora con evidentes taras e incapacidades, que no le permitirían gestionar ni la presidencia de una escalera de vecinos, de no ser por el bombardeo mediático que normaliza tremendos desvaríos políticos y de gestión.

He podido presenciar debates sobre el estado de la nación, y a continuación -masoquismos aparte- visionar el debate periodístico surgido al calor del debate parlamentario, para quedarme ojiplático comprobando que, el citado debate no tenía nada que ver con lo acontecido en el Congreso de los Diputados. Daba la impresión de que los periodistas estuvieron echándose unas copas mientras se celebraba el debate político, puesto que lo argumentado por éstos nada tenía que ver con lo debatido en el Congreso. Es algo que sucede con cierta frecuencia en determinados medios, especialmente lo privados, en los que nadie parece cuestionarse un mínimo de ética y respeto hacia los ciudadanos.

Conclusión:
Son los medios de comunicación y determinados periodistas “con pedigrí” -que mienten como bellacos- los que dicen a los ciudadanos lo que es importante y lo que no, lo que deben pensar y lo que no, y así redirigir las dudas y certezas de toda la sociedad…

Contrastar las informaciones con espíritu crítico se ha vuelto una necesidad imperiosa en esta jungla de manipulación periodística en la que nada es lo que parece. Y si no quédense con el show que vemos estos días sobre la imputación del Fiscal General del Estado por no se sabe muy bien qué…

En fin, que ya no sé si cortarme las venas o dejármelas largas...