miércoles, 1 de enero de 2014

Años que no pueden olvidarse. La opinión de Chema Tante

Porque el partido llamado popular "usa el gobierno de manera indebida". A menudo se afirma la supuesta legitimidad de este gobierno. Y yo la niego. No ya porque unas leyes que confieren mayoría absoluta y omnímoda a un partido que solamente recauda los votos de un tercio del electorado no son aceptables en democracia, diga lo que diga la Constitución obsoleta. Es que un gobierno que obtiene mayoría de escaños -que no de votos- tras una campaña demostradamente financiada con recursos, más que ilegales, delictuosos, no puede ser legítimo. Y, por supuesto, afrenta todos los principios democráticos y de sentimiento de legitimidad, un gobierno que actúa palmariamente contra la voluntad de la mayoría de los pueblos que conforman el estado. 

Rajoy y su tropa malvada gobiernan de manera que repugna a la democracia y falta al respeto de la gente. Sus medidas han sumido a la mayoría de la población en la indigencia del desempleo desamparado o en condiciones laborales que ya la sitúan por debajo o cerca de las líneas de pobreza. Rajoy y su tropa malvada han eliminado derechos políticos, libertades ciudadanas y condiciones de trabajo que costó mucho conquistar. Rajoy y su tropa malvada han adoptado medidas que solamente favorecen a las grandes empresas y fortunas, a la gente rica, la de arriba, más las y los indecentes que les sirven.
Y ni siquiera puede decirse que las abominables decisiones adoptadas por Rajoy y su tropa malvada sean furto de la ignorancia o la chapuza, como podría pensarse, a la vista de la manera en que se aplican. No. Rajoy y el partido llamado popular no son ignorantes ni chapuceros. Ellos y ellas saben perfectamente lo que hacen. Porque ellas y ellos funcionan como lo que son: un ejército muy bien organizado, que desarrolla una ofensiva dirigida a la estrategia de los ricos: recuperar los privilegios perdidos y retornar al estado social de las cosas que el Dios en que ellas y ellos creen ha dispuesto, dicen: Que solamente tenga derechos quien pueda pagar por ellos. Y que, a quien carezca de dinero no le quepa otro derecho que el de trabajar por una vida miserable, mientras pueda hacerlo. Y a morirse inmediatamente después de que no pueda trabajr, por vejez o enfermedad.
Por eso, estos 2013 y 2012 no pueden olvidarse y, si fuéramos responsables, este 2914 debería ser el año en que arrojáramos -siempre en paz, la violencia la perpetran ellas y ellos- a Rajoy y su tropa malvada de un poder para el que la democracia no les eligió. 

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