viernes, 1 de junio de 2018

La falta de información conduce a que algunos nos peguemos un tiro en el pie, por Paco Vega

Cada uno es libre de pensar o decir lo que considere oportuno, faltaría más, pero me sorprende comprobar que personas que nunca se interesan por la actualidad política, de buenas a primeras se revisten de “autoridad en la materia” y se lancen sin recato ni mesura al contubernio político. Insisto, están en su derecho, pero se parece más a opinión prestada que a reflexión propia, especialmente cuando se trata de cartelitos o fotos prefabricadas.
Es bueno que cada vez más personas se interesen por los asuntos de la política, ya que nos va nuestro futuro en ello, pero hacer una mala elección puede llevarnos a perder los derechos que tantos años costó conseguir a la clase trabajadora, porque eso es lo que somos la inmensa mayoría de este país, TRABAJADORES (incluidos los autónomos y pequeños empresarios).
Lógicamente los intereses de las clases adineradas no tienen nada que ver con los de los trabajadores, más bien son antagonistas. A las clases adineradas y sus vinculaciones con la política sólo les interesa lo suyo, pero claro, siendo una minoría necesita vender al “populacho” un motivo o mensaje político que puedan hacer  propio los trabajadores, y que al mismo tiempo sirva de vehículo catalizador a los partidos políticos que la representan y velan por su interés. La patria, la bandera, la raza, la religión, la seguridad o algún hipotético enemigo común, son sólo algunas de las argucias empleadas con fijeza por los voceros (prensa) y representantes de los intereses de las clases pudientes (políticos).
El 10% más rico de la población española concentra más riqueza que todo el 90% restante, por lo que lógicamente necesita ampliar la base de su pirámide electoral para recibir los apoyos - y por consiguiente el gobierno- que garanticen la aplicación de las leyes y medidas políticas que les favorezcan.
Recomiendo, aconsejo y sugiero contrastar las informaciones que fluyen por los medios de comunicación que se han convertido en altavoces de ese 10% antes citado -la mayoría de ellos- con los medios de comunicación que más se acercan a la realidad de las cosas, al menos la realidad que favorece al 90% mayoritario en la sociedad, minoritario en derechos sociales y atención gubernamental. También es altamente recomendable despojarse de prejuicios, implantados por los mismos medios y canales conservadores, y acercarnos a la fuente primaria (los políticos que dicen representarnos), bebiendo el mensaje sin contaminar y sin interpretaciones. Luego, que cada uno tome sus decisiones.
La ingenuidad no debe llevarnos a pensar que, un político que dice representar a los trabajadores no pueda corromperse, por lo que habrá que estar vigilantes para verificar que lo que pregona defender lo vota en los parlamentos. Un político que vota lo contrario de lo que dice defender no es de fiar, por más que luego intente justificarlo. Para conseguir ese grado de control por parte de los ciudadanos no queda más alternativa que estar informados, algo nada fácil en esta jungla de mentiras en que se ha convertido España. La política canaria es sin duda un alumno aventajado en retorcer la verdad de espaldas a los ciudadanos y siempre en beneficio de los mismos.
Atacar públicamente a los que prometen aplicar políticas a priori beneficiosas con el común de los trabajadores suena al menos poco inteligente, especialmente si uno no pertenece a ese 10% privilegiado.

https://www.eldiario.es/economia/trabajador-salario-Espana-necesitaria-igualar_0_732126820.html



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