La empresa no puede instalar su AGRESIVA INDUSTRIA en la proximidad de las poblaciones, por Paco Vega.
No sé trata sólo de convertir residuos agrícolas en biogás y compost. Detrás de esta actuación con disfraz renovable se esconde una gran industria de producción energética que agrede al territorio y a la vida de las personas. La falta de escrúpulos de la empresa promotora, consciente del daño que va a causar; y la dejación de supervisión y control por parte de las administraciones públicas, forman el tándem perfecto para seguir escalando en la destrucción de Canarias.
NO SOMOS LOS VECINOS AFECTADOS LOS QUE TENEMOS QUE OFRECER UNA ALTERNATIVA A LA EMPRESA, ES LA EMPRESA LA QUE NUNCA DEBIÓ PLANTEAR LA INSTALACIÓN DE ESA PLANTA EN LA PROXIMIDAD DE LA POBLACIÓN. SON LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS LAS QUE NO PUEDEN CONSENTIR ESTE AGRESIVO PROYECTO ENERGÉTICO.
La empresa debe desistir en el empeño de instalar su AGRESIVA INDUSTRIA en la proximidad de las poblaciones. Las administraciones públicas DEBEN PROHIBIRLO.
La Administración tiene herramientas sobradas para defender a sus ciudadanos de estas agresivas empresas que viven mayormente de la obra pública, receptoras de onerosas subvenciones.
LA IMAGEN VERDE NO PUEDE FORMAR PARTE DE LAS POLÍTICAS DE MARKETING DE LAS EMPRESAS.
La inversión de estas empresas en la entidades deportivas son un simple acto de patrocinio o marketing, que por lo tanto espera un retorno económico (o de imagen) a corto o medio plazo.
STOP A LA PLANTA DE BIOGÁS EN LA ATALAYA.

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