martes, 20 de octubre de 2026

La planta de biogás y el silencio de quienes deberían dar la cara, por Paco Vega

 



La planta de biogás y el silencio de quienes deberían dar la cara

Por Paco Vega


Más que la ausencia de vecinos, en la concentración celebrada en La Atalaya el pasado domingo día 18 —contra la planta de biogás del grupo Félix Santiago Melián—, lo que realmente se echó en falta fue la presencia de los cargos públicos electos, a los que seguro veremos muy pronto por el barrio pidiendo el voto.

Representación política

Sí estuvo representada la oposición política, aunque la presencia de Juntos por Guía-Primero Canarias me pareció más testimonial que comprometida (solo he podido identificar en las fotos a Ángel Ramos; mis disculpas si hubo alguien más a quien no vi). Por su parte, asistieron Juan Felipe Pérez y varios de sus colaboradores de Unidos por Gran Canaria.

También mostró su apoyo con su presencia Héctor Morán, responsable de Organización y Confederalidad de Drago Canarias, acompañado de varios compañeros de su equipo.

Pido disculpas si hubo algún otro representante al que no cite, pero la representación del grupo de gobierno municipal brilló por su ausencia, en claro contraste con su presencia habitual en fiestas y saraos de todo tipo por el municipio.

El alcalde y su grupo de gobierno demuestran, con cada gesto, su falta de compromiso con el barrio, especialmente en relación con este asunto. Después, el alcalde dice que somos otros quienes «sembramos desconfianza». Los vecinos nos sentimos, una vez más, huérfanos de representación institucional.

Es precisamente ahora, ante lo que muchos vecinos consideramos una agresión a todo un pueblo por parte del gran cacique local, cuando se pone de manifiesto la talla política de quienes dicen representarnos o aspiran a hacerlo.


¿A qué se debe la ausencia de algunos vecinos?

Teniendo en cuenta que La Atalaya cuenta con unos 4.000 habitantes, la escasa asistencia puede deberse a múltiples factores. Yo mismo estuve a punto de no acudir por motivos de salud.

No me gusta señalar a los vecinos, porque con frecuencia son las primeras víctimas del miedo y la desinformación, dos barreras difíciles de superar.

Nadie te mira mal por acudir a las fiestas; todo lo contrario. Las fiestas son bien vistas por la clase política porque pueden convertirse en una magnífica distracción frente a los problemas reales de los ciudadanos y las deficiencias en la gestión pública. Por eso, no hay fiesta a la que falten. Sin embargo, no siempre ocurre lo mismo cuando toca dar la cara por los problemas reales de los pueblos y los barrios.

1. El miedo político

Manifestarse al margen de determinadas directrices políticas parece no estar permitido en estos tiempos de tribulación. Y, como ya he señalado, los representantes del grupo de gobierno municipal tampoco acudieron al acto.

2. El miedo laboral

Existen temores, justificados o no, relacionados con el gran empleador de la comarca y sus largos tentáculos.

Solo con estos dos factores podríamos estar hablando de un número considerable de personas afectadas y de sus familias. La cautela puede resultar más comprensible en el segundo caso que en el primero, pero ambos factores cuentan.

3. La desinformación

También influye la desinformación, especialmente cuando desde las instituciones públicas se minimizan unos riesgos que merecen, como mínimo, una explicación rigurosa y transparente.

Resulta muy preocupante comprobar cómo el Gobierno de Canarias sigue emitiendo certificaciones favorables a la empresa promotora, incluso después de que el Ayuntamiento haya denegado la licencia para construir la planta de biogás.

Cabe preguntarse si existe alguna estrategia detrás de estas actuaciones del Gobierno de Canarias. Si no es así, que lo expliquen con pelos y señales, porque el asunto ya huele a podrido, incluso antes de que se haya construido la planta y puesto en funcionamiento.

Los ayuntamientos de Guía y Gáldar deberían exigir todas las explicaciones necesarias si realmente están del lado de sus vecinos y de la defensa de sus territorios, y si de verdad se oponen a este descalabro medioambiental.

El comportamiento de las instituciones, especialmente el de la máxima autoridad autonómica, resulta desconcertante, cuando no alarmante.

El alcalde de Guía solo sale a hacer declaraciones a la prensa sobre la planta de biogás cuando el presidente del Gobierno de Canarias afirma en una entrevista, de forma displicente, que «eso de las autorizaciones a la planta de biogás es cosa del Ayuntamiento», pese a que el Gobierno autonómico lleva tiempo concediendo autorizaciones relacionadas con dicha instalación.

Sobran las razones para la desconfianza

Tenemos motivos de sobra para desconfiar, especialmente ante lo que, a nuestro juicio, es una falta de rigor y seriedad por parte de los alcaldes de Guía y Gáldar, del consejero de Transición Ecológica y, muy especialmente, del presidente del Gobierno de Canarias.

También sorprende el desinterés del alcalde de Gáldar, que, pese a las certificaciones emitidas por el Gobierno canario —presidido por su socio de coalición electoral—, sigue «en Belén con los pastores», ocupado exclusivamente de su campaña electoral para pisar moqueta en la carrera de San Jerónimo.

Ya vendrán a pedir el voto…

La Atalaya y todo el norte grancanario merecen respeto, protección frente a las actuaciones que puedan poner en peligro su territorio, así como representantes públicos que estén a la altura de las circunstancias.

LA DEFENSA DE NUESTRO TERRITORIO ES COSA DE TODOS

Mi agradecimiento a todas las personas que llevan tiempo colaborando con esta causa justa. A quienes dan la cara públicamente y a quienes contribuyen discretamente, desde sus posibilidades y sin buscar protagonismo.

La lucha vecinal no se mide únicamente por el número de asistentes a una concentración. También se mide por la constancia, el compromiso y la voluntad de no resignarse.

Si quieres colaborar, contacta con la Plataforma Stop Planta de Biogás o con cualquiera de sus miembros. Toda ayuda cuenta.

No estamos defendiendo únicamente un barrio. Estamos defendiendo nuestro territorio, nuestro derecho a ser escuchados y nuestro futuro.

Frente al silencio, información. Frente al miedo, solidaridad. Frente a la resignación, compromiso.

La Atalaya y el norte de Gran Canaria merecen respeto. Y quienes vivimos, sentimos y queremos esta tierra tenemos mucho que decir sobre su futuro.


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