domingo, 22 de febrero de 2026

La casa que somos

 


La casa que somos

¿Es un muro de extraños el destino final? Los expertos levantan la voz y nos dicen: "Como en el hogar, en ningún sitio". Porque las paredes de una casa no son solo ladrillos, son el mapa de una vida que se niega a borrarse.

Existe otro camino: el cuidado que llega a la puerta, que respeta la silla frente a la ventana y el aroma del café en la propia cocina. Sin cambios bruscos que nublen el juicio, sin perder la intimidad en pasillos blancos donde el deterioro precoz acecha tras el frío.

La clave es articular la ayuda, hacer del domicilio un refugio a medida. Que el mayor respire su propia independencia, rodeado de estímulos que tienen nombre y apellido, lejos de la gestión mecánica de quien, por mucho empeño que ponga, se ve mermado por la cifra y el horario.

Lo vimos en la pandemia: el silencio en las residencias privadas fue un grito que aún nos recorre.

Hay manos ahí fuera, una red de cuidados que hoy es invisible y no tiene papeles. Imaginemos la gestión pública, el cabildo, el ayuntamiento, formando a esas personas, dando dignidad al empleo y devolviendo la paz a nuestras familias.

Nadie dijo que el camino fuera llano, pero es el único que merece ser andado. Porque abordar este tema hoy no es solo cuidar a los padres de ahora... Es diseñar la cama donde nosotros mismos alguna vez cerraremos los ojos.

No permitamos que el futuro sea una fría habitación. Que el final sea, simplemente, el descanso en el lugar que siempre llamamos "mío".

(Verso libre sobre un texto de Paco Vega de 2020)

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