domingo, 24 de enero de 2016

UNA BOFETADA SIN MANO, por Paco Vega

Que la torpeza humana no tiene límites es de sobra conocido. La última prueba de ello la tenemos en la decisión de la Junta Directiva de la Unión Deportiva Las Palmas de prohibir la bandera canaria -la de las siete estrellas verdes- en los partidos que el equipo celebra en el recinto de Siete Palmas. Ellos se han disculpado diciendo que la decisión “vino de arriba”, cualquiera sabe lo que significa eso... De Dios (...), de un ministro, del presidente del club, o del Delegado del Gobierno. Ya sabemos todos la obsesión de Soria (amigo de Ramírez) con las banderas... Aún estamos pagando los 360.000 euros que costó la bandera de la Avenida Marítima, frente a la fuente luminosa.

En cualquier caso, es más que evidente que “el iluminado” que decidió tremenda majadería no estaba en sus cabales al prohibir una bandera que nunca ha estado en discusión en esta tierra, a pesar de que los acomplejados políticos de entonces decidieran cobardemente optar por inventar una bandera nueva en lugar de tomar como enseña la que todos los canarios sentíamos como propia, la de las siete estrellas verdes. Todos, desde nuestra ya lejana infancia y juventud hemos cantado alguna vez aquello de “me gusta mi bandera”, por lo que venir ahora a remover esto es una provocación innecesaria a los canarios. El propio Presidente del Cabildo grancanario ha tenido que salir en defensa de los aficionados y de un símbolo histórico de los canarios. Una barbaridad que no podemos aceptar, ha dicho Morales.


La decisión política -porque es evidente que así ha sido- ya que nadie en su sano juicio tomaría una decisión de ese calibre si no está respaldado “desde arriba”, es un error de tal calibre que podría asemejarse a intentar matar a una avispa dando patadas al avispero.

Todos los estadios se llenan cada semana de miles de banderas de todo tipo y a nadie se le ocurre la estupidez de prohibirlas. Sólo aquellas que expresamente prohibe la ley por su vinculación a movimientos nazis, fascistas o racistas son retiradas. Pero, ¿acaso está la bandera canaria entre ellas?

Está claro que hay personas de una determinada tendencia política o ideológica a los que les molesta todo signo de canariedad y autenticidad, que sin embargo reciben con los brazos abiertos todo lo foráneo.

Aprovecho aquí para volver a REIVINDICAR LA BANDERA DE LAS SIETE ESTRELLAS VERDES COMO LA BANDERA OFICIAL DE CANARIAS. Reclamo a los partidos que ya la utilizan mayoritariamente en sus sedes, mítines y manifestaciones (Coalición Canaria y Nueva Canarias), para que lleven a cabo este cambio. Estoy seguro que obtendría el respaldo mayoritario del pueblo canario. Sólo así se acabarían estas majaderías, dando así paso a un símbolo con el que si se sienten identificados los canarios. Ya lo dije en otro artículo titulado "La bandera tricolor", la actual bandera se decidió en una época en la que la democracia estaba en pañales de espaldas al pueblo y es hora de enmendar se error.

Yo no voy ahora a emprender una cruzada de banderas porque creo que en canarias hay problemas mucho más importantes que este, pero no deja de preocuparme que haya personas a las que unas banderas en la grada de un estadio les pueda molestar, especialmente cuando han estado ahí toda la vida.

Espero y deseo que la afición canaria sepa dar una “bofetada sin mano” llenando el estadio de banderas con las siete estrellas el próximo partido.

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