lunes, 30 de marzo de 2026

Canarias: la soberanía que no se ejerce, por Paco Vega

 


Canarias no sufre el desprecio de España, sufre, sobre todo, su propia renuncia a decidir. Porque el problema no es lo que viene de fuera, sino lo que se consiente desde dentro. Décadas de subordinación política han convertido al archipiélago en un territorio que gestiona lo que otros deciden.

La sobrepoblación, la vivienda, la economía, el transporte o la inmigración, son ejemplos claros de esta realidad fallida. No es un fenómeno nuevo ni una anomalía: es una constante histórica en Canarias. Lo que es inaceptable es su gestión. Canarias funciona como una plataforma de intereses ajenos y de una minoría económica local muy influyente, lo que evidencia una verdad incómoda: Canarias no tiene control sobre lo que ocurre en su propio territorio. Los canarios no decidimos sobre lo que realmente interesa al futuro de Canarias.

El grave problema de la corrupción, como en todas partes, hace suyo el territorio y las decisiones políticas. Si hoy nos preguntásemos quién solicitó determinada infraestructura pública millonaria, nadie sabría decirlo con exactitud. Si alguien interrogase por el motivo del abandono de otras ya finalizadas, tampoco obtendríamos respuesta. Cuando indagamos el motivo real por el que determinadas inversiones privadas son finalmente declaradas de “Interés público o Social”, lo que en la práctica significa poner una autopista para subvenciones, beneficios fiscales o facilidades para obtener licencias; nos encontraríamos con un silencio atronador, en el que los lobbies de presión y los grandes poderes económicos hacen su agosto.

No hay soberanía posible desde el racismo ni desde la manipulación emocional, tampoco desde la ignorancia. La corrupción, como mal endémico de toda sociedad, debemos combatirla con contundencia desde todos los frentes, porque es un lastre que no nos podemos permitir. No se puede perseguir la soberanía atados a las cadenas de la corrupción.

Porque la soberanía no es una bandera ni un eslogan. Es poder real. Y hoy Canarias no lo tiene. No decide sobre sus fronteras, ni su zona marítima exclusiva, ni sobre su modelo productivo, ni sobre su desarrollo económico. Vive en una dependencia estructural que se ha normalizado hasta el punto de parecer inevitable. Incluso se asume con resignación por parte de los propios canarios. Es el reflejo de una economía y toda una vida subordinada.

La alternativa no pasa por la queja permanente ni por el simbolismo vacío. Pasa por construir capacidad propia. Por generar tejido económico local, por reducir la dependencia exterior y por situar los intereses de Canarias en el centro de cualquier decisión.

Es imprescindible una autocrítica profunda de la política canaria en general. Las estrategias políticas en torno a pactos y personalismos vacuos nunca trabajará en favor del interés de Canarias y de los canarios.

El discurso independentista, cuando se limita a la consigna o aparece solo en momentos electorales, no consigue nada práctico. La soberanía no se proclama: se trabaja. Requiere constancia, presencia y compromiso con los problemas reales de la gente, día a día.

Canarias no necesita más relatos. Necesita asumir su responsabilidad. Dejar de esperar soluciones externas y empezar a ejercer poder interno.

Porque el respeto no se reclama. Se impone.

Y la soberanía tampoco se pide. Se ejerce.



martes, 17 de marzo de 2026

El Grupo FSM pone toda “LA CARNE EN EL ASADOR” y el Gobierno canario “se presta al juego”, por Paco Vega.


El Grupo FSM pone toda “LA CARNE EN EL ASADOR” y el Gobierno canario “se presta al juego”, por Paco Vega.


El pasado lunes 16 de marzo, el Gobierno canario publica en su página web una descarada campaña publicitaria en favor del Grupo Félix Santiago Melián y sus pretensiones de conseguir, ante el propio Gobierno, “el interés público o social” para su planta de biogás (esto significa no depender de los ayuntamientos para licencias y permisos contaminantes).

Para este “enjuague”, utilizan al viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, en una forzada campaña de integración laboral de jóvenes inmigrantes, en una comarca con un abultado índice de paro. Para ello citan a todos los medios de comunicación que, lógicamente, se han hecho eco del evento, mostrando la cara más “amable” del citado grupo empresarial.


Me parece repugnante que se utilice a los inmigrantes con fines políticos o empresariales, blanqueando los negocios de la familia Félix Santiago y presentándolos como solidarios.

  • -El pleno del Ayuntamiento de Guía dijo NO a la planta de biogás en su momento, pero su grupo de gobierno envía un INFORME FAVORABLE al Gobierno canario —traiciones vecinales aparte—.

    -El Ayuntamiento de Gáldar, por su parte, no ha dicho esta boca es mía después de casi un año de lucha, hasta el comunicado de oposición del pasado mes de febrero. Un ayuntamiento cuyo alcalde vemos remover Roma con Santiago mientras recorre toda Canarias, pero que, a la hora de enfrentarse a FSM, se queda casi mudo.

    -Ahora el Gobierno canario y su viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, se prestan al juego y al lavado de imagen de FSM.

    -Salud Pública ni Gobierno Canario parecen haberse enterado de los informes emitidos por eminentes investigadores, científicos y médicos a nivel nacional sobre las consecuencias para la salud de las emisiones de este tipo de plantas…

Ya veremos cómo afectará a esos trabajadores, inmigrantes o locales, la planta de biogás en su entorno de trabajo.

Triste espectáculo de sumisión empresarial el que sigue ofreciendo la clase política canaria.


lunes, 16 de marzo de 2026

Cuando lo público espera y lo privado avanza, por Paco Vega


Cuando lo público espera y lo privado avanza, por Paco Vega

¿Es un muro de extraños el destino final? Los expertos levantan la voz y nos dicen: "Como en el hogar, en ningún sitio". Porque las paredes de una casa no son solo ladrillos, son el mapa de una vida que se niega a borrarse.

Existe otro camino: el cuidado que llega a la puerta, que respeta la silla frente a la ventana y el aroma del café en la propia cocina. Sin cambios bruscos que nublen el juicio, sin perder la intimidad en pasillos blancos donde el deterioro precoz acecha tras el frío.

La clave es articular la ayuda, hacer del domicilio un refugio a medida. Que el mayor respire su propia independencia, rodeado de estímulos que tienen nombre y apellido, lejos de la gestión mecánica de quien, por mucho empeño que ponga, se ve mermado por la cifra y el horario.

Lo vimos en la pandemia: el silencio en las residencias privadas fue un grito que aún nos recorre.

Hay manos ahí fuera, una red de cuidados que hoy es invisible. Imaginemos la gestión pública, el cabildo, el ayuntamiento, formando a esas personas, dando dignidad al empleo y devolviendo la paz a nuestras familias.

Nadie dijo que el camino fuera fácil, pero es el único que merece ser andado. Porque abordar este tema hoy no es solo cuidar a los padres y abuelos de ahora... Es diseñar la cama donde nosotros mismos alguna vez cerraremos los ojos.

No permitamos que el futuro sea una fría habitación. Que el final sea, simplemente, el descanso en el lugar que siempre llamamos "mío".

En La Atalaya de Guía, tres años después de haberse ejecutado una millonaria inversión pública, el Centro Sociosanitario público sigue sin abrir sus puertas. Tres años de espera sin explicaciones y sin que ninguna administración asuma responsabilidades ante la ciudadanía.

Mientras tanto, la totalidad del Pleno del Ayuntamiento de Santa María de Guía mantiene un llamativo silencio. Ningún debate público, ninguna aclaración, ninguna exigencia de responsabilidades.

Sin embargo, sí se producen “guiños” y declaraciones institucionales en favor de otra inversión millonaria de dinero público, esta vez destinada a una residencia privada.

Esta operación se sustenta, además, en un contrato ya caducado entre el Cabildo de Gran Canaria y el Obispado, propietario del inmueble.

Todo ello permanece envuelto en un preocupante velo de oscurantismo, en un momento en el que se anuncian importantes inversiones vinculadas al desarrollo urbanístico de Santa María de Guía.

La ciudadanía merece explicaciones claras:

  • ¿Por qué sigue cerrado un centro sociosanitario ya construido con dinero público?

    ¿Por qué se guarda silencio institucional sobre este asunto?

    ¿Y por qué, en cambio, se promueve con entusiasmo una inversión pública en una residencia privada?

La transparencia no debería ser opcional cuando se trata de millones de euros de dinero público y de servicios esenciales para la población.


 

lunes, 2 de marzo de 2026

A Dios rogando y con el biogás contaminando Por Paco Vega

 



A Dios rogando y con el biogás contaminando Por Paco Vega

El Ayuntamiento de Guía ha dicho "no" al proyecto del Grupo Félix Santiago Melián (FSM). Sin embargo, esta negativa no es un marchamo ético ni una defensa real de la calidad de vida de los ciudadanos, como se verá a continuación.

Mientras el cacique local presenta un contencioso en los tribunales tras la primera negativa municipal a la licencia de obras, el propio Ayuntamiento trabajaba en la sombra en un proyecto mucho más ambicioso. El objetivo: allanar el futuro al biogás y al propio FSM en toda Canarias. Tal es la maniobra que ni la cercanía a los núcleos poblacionales ni el hedor habitual de estas plantas parecen ser impedimento para instalarlas donde convenga al promotor, incluida la planta de La Atalaya.

Resulta clamoroso que, mientras los políticos locales escenificaban un "no" oficial, la Junta de Gobierno Local se reunía de urgencia para hacer suyo un informe contradictorio de dos técnicos municipales. En dicho documento se destaca la supuesta inocuidad de estas instalaciones —en dirección opuesta a informes y resoluciones anteriores de los mismos firmantes—, llegando a resaltar sus "cualidades benefactoras" para el medio ambiente.

Al mismo tiempo, se muestran partidarios de enviar el acta de la Junta Local al Gobierno de Canarias recomendando su clasificación como de Interés Público o Social este tipo de plantas, un movimiento idéntico al que realizaron meses atrás ante el Cabildo de Gran Canaria y que fue rechazado, destinado a favorecer la instalación de este tipo de plantas, pero desentendiéndose de la responsabilidad ante sus conciudadanos. El informe técnico es tan favorable a la empresa que pareciera redactado por el propio equipo de FSM.

La transcripción literal del acta, en su parte final, no deja lugar a dudas:

PRIMERO.- Aceptar íntegramente, en todos sus términos, el contenido del informe técnico suscrito por el Arquitecto Municipal (...) y el Geógrafo Municipal (...), así como las alegaciones, fundamentos conceptuales, jurídicos, técnicos y conclusiones en él contenidas, relativas a la regulación de las plantas de biogás y biometano en el marco de las Directrices de Ordenación del Suelo Agrario (DOSA).
SEGUNDO.- Asumir como posición oficial del Ayuntamiento las alegaciones formuladas en dicho informe: (…)
TERCERO.- Remitir el presente acuerdo, junto con el informe técnico completo que se acepta, a la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias, para su incorporación y consideración en la redacción definitiva de las directrices de ordenación del suelo agrario (...)

Así las cosas, nos tememos que muchas serán las plantas de biogás que inundarán con su hedor toda Canarias si el Ejecutivo autonómico hace suyas las directrices que marca el contradictorio Gobierno de Guía.

Cabe preguntarse por qué los ayuntamientos de Guía y Gáldar han tardado tantos meses en pronunciarse contra una industria tan lesiva para los vecinos. Cabe preguntarse por qué el alcalde de Guía miente y continúa maniobrando de forma descarada en beneficio del Grupo FSM. Y, sobre todo, cabe preguntarse por qué estos políticos locales se muestran tan sumisos a los intereses del citado grupo empresarial, por más dañina que sea la industria que pretenden asentar en el noroeste grancanario y, próximamente, en toda Canarias.