Teodoro
Sosa y La Atalaya con los calderos al fuego.
Por
Paco Vega.
Aquí
está todo interconectado, incluso la presencia de Teodoro Sosa en La
Atalaya. Desde la Comisión de Fiestas San Pedro lo llaman
“cariñosamente” @teososam (su usuario en redes sociales). El
mismo que aseguraba que “en las cosas de Guía no podía meterse”,
que tenía “muchos calderos al fuego”, cuando le pedimos —casi
rogamos— en una reunión que se posicionara políticamente en
contra de la planta de biogás.
Una
planta que, de construirse, afectará también de forma inevitable al
municipio de Gáldar. Sin embargo, el promotor es el Grupo Félix
Santiago Melián, y parece que esos son los verdaderos “calderos”
que le preocupan. Porque ahora sí se implica, y hasta el fondo, pero
en fiestas y relojes eclesiales —aunque no sea su municipio—,
confirmando una forma de actuar basada en decir a cada cual lo que
quiere oír, salvo cuando entran en juego determinados intereses.
Cuando
solicitamos su apoyo —como alcalde de Gáldar, como presidente de
la Mancomunidad del Norte (cargo que ocupaba entonces) y como
vicepresidente segundo del Cabildo—, nos dio la espalda con una
contundencia difícil de olvidar. Respondió como si se tratara de
una cuestión personal, ignorando que lo que estaba en juego era la
salud y la calidad de vida de toda una comarca.
Ahora,
sin embargo, el contexto ha cambiado. El próximo año es electoral,
y su futuro político parece estar en juego. Una ambición que, a
medio plazo, apunta más allá de Gran Canaria. Gáldar —y la
propia isla— parecen habérsele quedado pequeñas.
Hoy
busca el voto con urgencia, el que no consideró hace apenas un año,
cuando los vecinos de La Atalaya acudieron preocupados a pedirle
posicionamiento y valentía política. Ahora, cuando percibe que el
apoyo en el norte empieza a tambalearse, intenta recuperarlo. Y en
ese intento participan también quienes, por interés, ambición o
afinidad, le respaldan.
Resulta
llamativo que quienes antes apelaban a “evitar espacios de
confrontación” utilicen ahora a un colectivo vecinal para impulsar
a quien hace pocos meses nos dio la espalda. La estrategia es
conocida: dividir para vencer. Y eso es lo que está ocurriendo en La
Atalaya, mientras los distintos colectivos vecinales parecen
desorientados ante la magnitud de lo que está en juego.
Y,
como es habitual, lo hace de la mano de Pedro Rodríguez, compañero
frecuente cuando se adentra en terrenos que considera hostiles. El
mismo que lo acompañó en aquella reunión con la Plataforma Stop a
la Planta de Biogás en el Ayuntamiento de Gáldar, cuando se escudó
en la ya conocida excusa de los “calderos al fuego”.
Cuesta
contenerse al ver a @teososam recorrer barrios de la capital
grancanaria señalando carencias, mientras los barrios de Gáldar
denuncian abandono entre fiestas, celebraciones y juegos florales.
Hoy, sin embargo, toca decirlo claro: no lo queremos en el pueblo si
no es para rechazar de forma firme la instalación de la planta de
biogás. No bastan las palabras y los comunicados vacíos.
Utiliza
su posición en el Cabildo como trampolín político, pero no para
defender los intereses de la comarca noroeste de Gran Canaria en un
momento crucial.
En
una situación tan delicada para el futuro de La Atalaya y de toda la
comarca, lo mínimo exigible sería pensar en el bienestar del
territorio que los vio nacer, en lugar de priorizar aspiraciones
personales.
Si
alguien pretende “unir lazos” entre la ciudadanía debería
hacerlo desde el compromiso ético, no desde el oportunismo político.
*La fotografía corresponde a la publicada por la propia Comisión de Fiestas en su página de facebook https://www.facebook.com/share/p/18TEpXo3Ez/