LA EXTREMA DERECHA QUE NUNCA SE FUE
Por Paco Vega.
La extrema derecha que nunca se fue ahora viene de la mano de «los nuestros», retorciendo mensajes y asumiendo pactos imposibles.
Cada día leo a personas de mi entorno compartiendo los bulos que inundan las redes. Como no puedo ir uno por uno a intentar que abran los ojos, escribo en general, sin dirigirme a nadie para no molestar... aunque sé bien que a los más manipulados se les revuelven las tripas. Ya lo decía la frase: «Es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado». Da igual el nivel de estudios obtenido o el estatus de vida alcanzado, la manipulación se sirve en bandeja para que sea consumida masivamente.
Acercarse a la historia de este país exige rigor. Hacen falta muchas lecturas y contraste para que ni cuarenta años de dictadura ni otros cuarenta de equidistancia borren la verdad: fueron cuatro décadas de represión, adoctrinamiento y dolor. Lo grave es el retroceso que se avecina. Ya lo estamos viendo en las comunidades donde la extrema derecha se ha hecho fuerte, en las que se desmantela el Estado y el estado de derecho, sin pudor.
Lo fácil es consumir la mentira enlatada de ciertos medios y redes que nos dictan qué pensar y a quién culpar. No se trata de dogmas ni de tomar partido, sino de buscar información rigurosa sobre lo que pasó y lo que pasa hoy. Algo difícil en el país del bulo.
El riesgo real es la pérdida de libertades. La clase trabajadora y los pensionistas no están blindados frente a esto. Hay sectores financiados por los grandes poderes económicos, cada vez más, que necesitan embaucar a la mayoría social para ganar las urnas y desmantelar derechos, con el único fin de concentrar más riqueza.
Debemos estar muy atentos. Si la historia se repite, no dudarán en pisar a quienes les estorben, incluidos los que hoy les aplauden entusiastas.
Esto no es un pique deportivo entre cervezas; nos jugamos nuestro futuro y el de nuestros hijos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario