Sobre
la publicación de ayer en el periódico Canarias7, día 08 de
diciembre de 2025, del artículo titulado “El Cabildo devuelve a
Guía la decisión sobre la planta de biogás”, y después de seis
meses de batalla, quiero hacer públicas las siguientes matizaciones:
1.-
No se trata sólo de convertir residuos agrícolas de plataneras,
papayas y raquis; así como estiércol de vacuno en biogás y en
compost, como dice amablemente la publicidad de la empresa, que
también copia el citado artículo e incluso algunas administraciones
en sus resoluciones sobre el particular. Si, el estiércol es la base
fundamental de todo el proceso, sin el cual no funcionaria la planta,
pero además de estiércol de vacuno la planta será también
alimentada por purines de cerdo y de gallinaza (estiércol de cerdo y
gallina), además de animales muertos, lodos de depuradora y otros
residuos. Hay que destacar además que, estos elementos no se
encuentran en el entorno cercano a la parcela en la que irá ubicada
la planta, ni siquiera en los municipios próximos, al menos en las
cantidades requeridas, por lo que tendrán necesariamente que
importar el estiércol y restos citados de toda la isla, lo que
también ha reconocido el promotor en diversas publicaciones. Es
evidente por tanto que, el trasiego de camiones hasta la planta desde
los más variados lugares de la isla -con su pestilente hedor- será
diario, afectando a más lugares que el propio entorno de la planta.
Ni que decir tiene que cualquier accidente durante estos traslados de
estiércol, lodos y demás compuestos orgánicos, puede provocar una
crisis sanitaria de alcance. La demanda de estiércoles y otros
restos para el correcto funcionamiento de la planta, que ya anuncia
futuras ampliaciones, provocará un aumento constante de estos
materiales.
Por
otra parte, el uso industrial que se pretende dar a la planta, aunque
ahora se disfrace como de autoconsumo, requerirá del necesario
aumento de todo tipo de restos y lodos de depuradora, cuyo compost es
incompatible con la agricultura por su alto contenido en metales
pesados y otros químicos.
2.-
Cabe decir además que, esta NO es una actividad ordinaria ni
complementaria de la agricultura, aunque incorpore elementos cuyo
origen es eminentemente agrícola y ganadero, porque necesita
procesar productos ajenos a la finca, como son los estiércoles
(miles de toneladas), como quedó patente en el punto anterior;
especialmente en ampliaciones futuras como queda reflejado en el
proyecto. Un agricultor gestiona los estiércoles que genera su
propia explotación ganadera (actividad ordinaria) o la de su entorno
inmediato en una escala limitada (complementaria). Procesar grandes
volúmenes de terceros es una actividad de gestión de residuos
industrial de transformación. La mención de "miles de
toneladas" y las ampliaciones futuras, como queda reflejado en
el proyecto, indica una escala que requiere una planificación,
infraestructura, y una gestión de riesgos ambientales (por el
volumen y el transporte) típica de una instalación industrial o de
tratamiento medioambiental. Es un proyecto industrial a todos los
efectos, especialmente en lo referido a la generación de gas y
electricidad. Otro caso sería que la planta fuese de uso doméstico,
sin introducción de estiércoles externos ni venta a terceros de
electricidad o gas, como pretende venderse desde el grupo promotor,
pero las dimensiones y el volumen de estiércol dicen lo contrario
(aunque en la recreación publicada de sus instalaciones se minimiza
la repercusión sobre la parcela de la totalidad de instalaciones
requeridas, ahorrándose las necesarias explanadas para la
manipulación del estiércol, antes, durante y después del proceso;
así como las zonas y depósitos para el correcto tratamiento de
lixiviados). Todas estas instalaciones estarán expuestas al sol y al
intenso viento reinante en la zona, que sorprendentemente se omite
del proyecto. La realidad de los vientos de la zona la evidencia la
presencia del aerogenerador de gran potencia en misma parcela en la
que pretende instalarse la planta de biogás, propiedad del mismo
promotor. Esto significa que el hedor generado por los materiales
empleados y por la propia dinámica de la industria será desplazado
irremediablemente a toda la comarca; y por lo tanto las peligrosas
fugas de gas.
3.-
El “estudio de impacto ambiental simplificado” es sin duda otra
anomalía en todo este proceso plagado de irregularidades, puesto que
al no requerirle el Gobierno Canario al promotor un Estudio de
Impacto Ambiental Ordinario y completo, están omitiendo una valiosa
herramienta para determinar los peligros de esta industria y la
viabilidad de la misma, a escasos quinientos metros de la población,
a 20 metros del Tanatorio Municipal, a 30 metros del Cementerio
Municipal y a escasos 100 metros del antiguo Vertedero de La Atalaya,
sellado hace 18 años, sobre el que la Administración tiene
obligación de vigilar durante treinta años desde su sellado, por
seguridad -precisamente por la más que probable acumulación de
metano y otros gases en su interior- y que evidentemente multiplica
los riesgos con la futura planta de biogás . El citado vertedero
tampoco aparece en el proyecto.
4-
Al tratarse de un proyecto industrial, por mucho que intenten
disimularlo, no hay economía circular que valga, sobre todo teniendo
en cuenta la procedencia de la mayor parte de los estiércoles y
residuos a tratar.
5.-
Todas las anomalías relatadas y otras muchas que aquí no se
incorporan para no hacer muy extenso el presente texto, tendrían que
haber disparado las alarmas del Ayuntamiento, que firmó en barbecho
lo que le puso por delante el Grupo Félix Santiago Melián, con foto
y comunicado oficial incluido para “celebrar” el despropósito,
nada más tomar posesión del cargo tras la Moción de Censura de
2024.
Sin
embargo han tenido que ser los vecinos los que han levantado la voz
para denunciar este latrocinio a la salud y la seguridad de las
personas, con no pocos engaños y requiebros por parte del
Ayuntamiento, en lugar de hacerlo sus representantes municipales que
para eso están, para velar por la seguridad, la salud y el interés
general de los habitantes del municipio. Han tenido que ser los
vecinos organizados los que han tenido documentarse para luchar
contra la empresa agresora. Hemos tenido que sufrir también a un
Ayuntamiento consentidor y otro cómplice son su silencio (el de
Gáldar, cuyos vecinos se verán igualmente afectados). El Gobierno
Canario por su parte, rebaja incomprensiblemente los requisitos para
la instalación de esta planta, cuando es de sobra conocido que, en
la España peninsular llevan años causando serios problemas a los
vecinos que residen a más de dos kilómetros de distancia de las
diferentes plantas, cuando aquí se pretende instalar a menos de 500
metros. Rebajar el requisito de impacto ambiental a una planta
productora del peligroso gas metano, abundantes lixiviados, así como
los desagradables olores, es cuando menos una temeridad gubernativa.
El
Grupo Félix Santiago Melián no ha tenido escrúpulos en proyectar
este peligroso engendro industrial en las inmediaciones de la
población, lo que arruinará sin duda la vida de todos los
habitantes de la comarca, incluidos los negocios y empresas de la
zona. La consecución de la jugosa subvención de la Unión Europea
por parte de la empresa no ayuda precisamente a pensar en los vecinos
que van a sufrir las consecuencias. Otra cosa que habría que revisar
es la “alegría” con la que se conceden este tipo de subvenciones
a empresas que ponen por encima de todo su interés económico, sin
respetar el daño que ocasionan a la población y sus negocios.
Por
cierto, no hemos leído ni escuchado pronunciarse a la Universidad
Fernando Pessoa, cuyo aulario se encuentra a escasos dos kilómetros
de la futura planta, tan imbricada en otros temas de la comarca.
Quizás su Facultad de Medicina y profesores tendrían algo que
opinar al respecto, especialmente si tenemos en cuenta los gases
dañinos producidos por la planta y a los que va estar sometida la
población en general y su alumnado en particular: dióxido de
carbono, metano, amoniaco y sulfuro de hidrógeno.
Los
Centros de Salud de Guía y Gáldar también guardan un sorprendente
silencio. No hay recomendaciones para la salud, con lo que hemos
vivido en los años precedentes con la pandemia. El problema es muy
serio y a todos nos afecta por igual. No creo que sea el momento de
guardar silencio, especialmente si se tienen responsabilidades
políticas, médicas o docentes.