jueves, 16 de julio de 2026

«Los que mandan no se presentan a las elecciones» , por Paco Vega


 «Los que mandan no se presentan a las elecciones»

Por Paco Vega


​Es curioso cómo las ayudas sociales de subsistencia —las mal llamadas "paguitas"— desatan ríos de tinta y críticas feroces, mientras se mantiene un silencio sepulcral sobre los miles de millones de dinero público que van directos a los bolsillos de las grandes corporaciones. 🤫💸


​Va siendo hora de poner nombres, apellidos y cifras claras al dinero de todos que financia a los de siempre.


​El ejemplo perfecto lo sufrimos en Canarias con los fondos Next Generation. Bajo un sutil "maquillaje verde" de sostenibilidad, estas millonarias ayudas europeas terminan financiando macroproyectos que agreden directamente a nuestra tierra, nuestros pueblos y nuestro medioambiente. 🌍📉


​¿Y quién lo permite? La actual administración autonómica, en manos de Coalición Canaria (CC) y el Partido Popular (PP), que sigue respaldando industrias tóxicas para la población escudándose en informes técnicos "a la carta".


​Pero la cosa no acaba ahí. Mientras el territorio se ahoga, ya vemos a otros actores políticos frotándose las manos y firmando pactos de cara a las próximas elecciones con quienes hoy sostienen este modelo. Al final, todo cambia para que nada cambie.


​Seguimos atrapados en el eterno "andar de la perrita". Y es que, lamentablemente, se confirma la regla de oro: los que de verdad mandan en las islas... no se presentan a las elecciones.


​La situación se está poniendo muy fea para los canarios. La ciudadanía merece explicaciones y, sobre todo, memoria. 👇🏻


​#Canarias #Medioambiente #Transparencia #FondosEuropeos #Opinión #PolíticaCanaria #Tenerife #GranCanaria


domingo, 5 de julio de 2026

Canarias y el bucle de las políticas vacías, por Paco Vega.

 



Canarias y el bucle de las políticas vacías.

Por Paco Vega.

A Teodoro Sosa se le ha quedado pequeña Gran Canaria e, incluso, el archipiélago entero. Su hiper-ego le conduce ahora a postularse como diputado nacional en el Congreso de los Diputados en Madrid. Su sueño húmedo es verse de portavoz en las Cortes al estilo de Gabriel Rufián, salvando las distancias. Las elecciones generales de principios del próximo año son su único y verdadero objetivo en este estrambótico acuerdo con Coalición Canaria; en caso de fracasar, su plan B ya está fijado en la lista regional de este conglomerado.

​No se presentará al Cabildo porque su ambición es demasiada para continuar de segundón, y Antonio Morales aún no ha terminado de "deshojar la margarita" en su deriva última de sorber y soplar al mismo tiempo. Tampoco competirá por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, como ha intentado hacer creer; sabe perfectamente que no obtendría el respaldo suficiente y, además, la isla ya le aporta muy poco para tanto ego.

​Él aspira a volar alto y, por el camino, no dudará en entregar las islas a la derecha nacional y a la nacionalista tinerfeña. Se encuentra en un punto de no retorno, dispuesto a quemar las naves y a toda Canarias si hiciese falta, mientras se jacta de proclamar su falso progresismo a los cuatro vientos. Todos aquellos que hoy hacen seguidismo de sus exabruptos y disparates verbales pasarán a ser prescindibles una vez que él consiga su objetivo, terminando engullidos por la derecha nacionalista.

​El escenario para la próxima legislatura autonómica ya está diseñado bajo un pacto entre CC, PP y Vox, cuyo ensayo general ya estamos viendo en los Ayuntamientos de Granadilla de Abona, Arona y Teguise.

​Los canarios deberíamos, de una buena vez, dar un puñetazo en la mesa para que esta clase política —que solo atiende a su ego y a su ascenso personal— desaparezca definitivamente del tablero político. Deberíamos dar un giro de 180° a la política canaria. Treinta años más de políticas vacías de la mano de Coalición Canaria no van a cambiar el atraso histórico que soportamos, ahora agravado por el tándem PP-Vox y los juegos florales de Primero Canarias.

Debemos aspirar a una clase política que deje de gobernar para los de siempre y comience a mirar por los canarios y su futuro. Estamos cansados de políticas vacías, promesas y mentiras. Los canarios tenemos problemas exclusivos que requieren de respuestas urgentes. Lo que no necesitamos son actitudes prepotentes ni genuflexas; prepotentes charlatanes elevados al olimpo de la arrogancia y genuflexos de mano tendida. El autogobierno de políticas reales se ha convertido en una necesidad urgente.





miércoles, 1 de julio de 2026

El descrédito del Grupo Félix Santiago Melián, por Paco Vega

 

Fotografía publicada originalmente en InfonorteDigital


El descrédito del Grupo Félix Santiago Melián

Por Paco Vega.

​El Grupo Félix Santiago Melián está demostrando una preocupante paradoja: la posesión de ingentes recursos económicos combinada con una alarmante miopía estratégica. Mientras la compañía invierte millones de euros en campañas de publicidad y patrocinios para lavar su imagen pública, sus acciones sobre el terreno reflejan una soberbia y una falta de sensibilidad social que dinamitan cualquier intento de construir una reputación sólida. De haberse manejado con un mínimo de humanidad y perspectiva, estas cuestiones elementales habrían reportado a la empresa un valioso respaldo comunitario; un activo que ellos mismos se han encargado de destruir.

​Es evidente que el dinero y las redes de influencia abren muchas puertas, pero la pura sensatez empresarial dicta que el prestigio social no se compra con talonario. En el norte de Gran Canaria, la firma acumula actualmente dos conflictos abiertos que resultan social y éticamente insostenibles:

​Por un lado, asistimos al desahucio de unos almacenes abandonados propiedad de la empresa, una medida ejecutada de forma inflexible y sin ofrecer una alternativa habitacional a las personas vulnerables que allí se refugiaban. Por otro, se mantiene el empecinamiento en construir una planta de biogás colindante a uno de los núcleos más poblados de Santa María de Guía. Este último proyecto cuenta no solo con el rechazo frontal y masivo de los vecinos, sino con la oposición unánime de la corporación municipal, que ya denegó la preceptiva licencia administrativa.

​La dirección de la empresa parece atrapada en la vieja creencia de que el capital y las conexiones políticas bastan para doblegar voluntades. Sin embargo, no parecen calibrar el profundo reguero de indignación que están sembrando en la comarca norteña, un malestar que ya amenaza con extenderse al resto del archipiélago. El descrédito reputacional que están sufriendo no se soluciona con parches de marketing ni patrocinios de lavado de cara.

Félix Santiago Melián tiene la oportunidad de dar un giro de 180 grados en ambos frentes. Rectificar, escuchar a la ciudadanía y respetar los entornos habitados les reportaría el respeto y la admiración de la población; un reconocimiento legítimo que, además, no cuesta dinero. Cabe esperar que en las altas esferas de la compañía se imponga finalmente la cordura y la responsabilidad social, puesto que la empatía, hasta la fecha, ha brillado por su ausencia.