jueves, 7 de noviembre de 2013

Wert, ¿único culpable?, por Enrique Bethencourt

Tengo la impresión de que para la mayoría de las personas vinculadas con el mundo educativo –docentes, familias y alumnado-, así como para los periodistas y ciudadanos en general, resulta muy fácil responsabilizar al ministro Wert de todos los males del sistema educativo español; presentes y futuros: del retroceso que hoy puede marcar negativamente a la actual infancia y juventud y que extenderá sus efectos negativos durante mucho tiempo.

Es sencillo, por ejemplo, personalizar en su gestión al frente del Ministerio los profundos recortes económicos de la Educación en los últimos años. Disminución presupuestaria  que ha supuesto una significativa reducción de las plantillas docentes y la masificación de las aulas, así como la pérdida de profesorado de refuerzo y apoyo, perjudicando a los estudiantes con peores recursos de partida.
Por otra parte, parece evidente su responsabilidad en la elaboración de una ley, la LOMCE, que es justamente criticada como antidemocrática, sexista, privatizadora y segregadora; una legislación que trata de romper con los altos niveles de equidad de nuestro sistema educativo.
Equidad
Una equidad rota, claramente, cuando se elevan de manera exponencial las matrículas universitarias y, al mismo tiempo, se modifican de manera restrictiva los requisitos para acceder a las becas. Potenciando la expulsión del sistema de chicos y chicas con escasos recursos económicos familiares. Si ya de por sí en las expectativas y en las posibilidades de llegar a los estudios superiores influye el nivel económico y cultural de las familias, como señalan numerosos estudios y expertos, ahora se establece un nuevo obstáculo.
Ahora le ha tocado el turno a los Erasmus (Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios), al decidir el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, según recoge el BOE del pasado 29 de octubre, quelos estudiantes de este programa que no hayan sido beneficiarios, además, de una beca general universitaria el pasado curso no podrán optar a la ayuda complementaria de 150 euros que concede el Ministerio de Educación.
Venganza
Una medida que cogió a los alumnos y alumnas en sus destinos en distintos países europeos, pensando que la ayuda se iba a tramitar sin problemas, como ha ocurrido en ejercicios anteriores. Y que, tiene su parte de sorna, la establece una orden del 24 de octubre, el día de la Huelga General educativa que paralizó la enseñanza en todo el Estado, como si se tratara de una ministerial venganza por el notable éxito de la referida convocatoria. Su rectificación en rueda de prensa en la tarde del martes 5 de noviembre no le salva ni del disparate cometido ni del conjunto de sus políticas.
Resulta fácil, como decía, responsabilizar a Wert de los recortes, de la LOMCE, de las trabas para que estudiantes sin recursos progresen en el sistema educativo o, en fin, de la última canallada con los Erasmus.
Pero, en mi opinión, la responsabilidad va mucho más allá de una persona que, cuando culmine lo esencial de su profunda contrarreforma educativa, igual hasta es premiada por el PP con una plaza en el Parlamento europeo. Todas y cada una de sus decisiones están avaladas por el presidente del Gobierno, el mismo que lo nombró y lo  mantiene en el cargo. 
Es preciso no olvidarlo. Las cancaburradas de José Ignacio Wert son, también, las de Mariano Rajoy, su Gobierno y su partido.
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