domingo, 28 de abril de 2013

EL FÚTBOL&POLÍTICA

El fútbol y la política tiene muchas similitudes; tanto uno como la otra tienen seguidores incondicionales que son capaces de cualquier cosa con tal de defender a su equipo del supuesto enemigo exterior y que no admiten la más mínima crítica de “los suyos”; son los famosos hoolingans.

En el mundo del fútbol también son conocidos los aficionados radicales y fanáticos que defienden sus colores por encima de todo; y aunque su equipo lo haga rematadamente mal son incapaces de permitir la más mínima crítica, tomándoselo como algo personal llegado el caso. Todos hemos contemplado animadas charlas futboleras que llegado un punto se tornaban casi violentas.

En la política sucede algo parecido; están los afiliados o simpatizantes reflexivos y con un alto sentido crítico, en el conocimiento de que la crítica constructiva espolea al partido y evita derivas indeseables, pero también están los radicales, que defienden sus colores “man que pierda”, por encima de cualquier otra consideración. Estos últimos aplauden a rabiar cada decisión política por descabellada que sea, aunque con ello se esté perjudicando a gran parte de la ciudadanía o al propio partido; nada se cuestiona ni se critica.

Estos seguidores y afiliados a los que he denominado hooligans son como los músicos de la orquesta del Titanic, que seguian tocando sin inmutarse a pesar de que el hundimiento era inminente. Por esta experiencia ya pasó el PSOE antes de las últimas elecciones generales, y la está pasando ahora el PP, porque ya sabemos aquello de que nadie escarmienta en cabeza ajena; ¿o será que el objetivo nunca estuvo en defender el interés general...?

Es muy importante esto de fijar los objetivos, porque siendo lo más difícil de averiguar de la política de un grupo gobernante, conociendo sus procedimientos podremos visualizar sus objetivos; los reales, porque una cosa es predicar y otra dar trigo...

Yo creo que deberíamos dejar los violines y echar mano de los salvavidas y los botes; pero sobre todo sacudir al Capitán y su tripulación para despertarlos del sopor en el que navegan desde que iniciaron su travesía . Ellos estan convencidos de que el rumbo es el correcto a pesar de que los iceberg hace tiempo que hicieron acto de presencia y amenazan con destrozarnos el barco en cualquier momento, mandando al país a pique.

Estos señores que nos gobiernan no se han dado cuenta de que esta nave llamada España no es insurmegible, como tampoco lo era el Titanic; por lo que deberían cerciorarse de que no vamos a rumbo de colisión.

Otro día hablaré de la nave llamada Canarias y de su tripulación.

El mejor aficionado es el reflexivo, el que quiere lo mejor para su equipo, y no siempre lo mejor es que nos digan continuamente lo buenos que somos; sin una sola crítica, sin un pero, porque nos están condenando a morir de éxito. A todos nos gusta que nos adulen la oreja, pero cuando pintan bastos -como es el caso- los aduladores no ayudan, más bien lo contrario; interesa el espíritu crítico que nos ayude a enderezar el rumbo.

A muchos equipos de fúlbol una pitada a tiempo les hace reaccionar. A estos gobernantes del PP les está haciendo falta una buena pitada de su afición más fiel si de verdad quieren salvar a su equipo, y de paso al país.

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