sábado, 1 de diciembre de 2012

El amarillo tus trigales: sobre la autogestión y soberanía alimentaria.

El amarillo tus trigales: sobre la autogestión y soberanía alimentaria.


 “Un mar azul que brille
con siete estrellas verdes
el amarillo tus trigales
y el blanco tus rompientes”


Oscar Chirino*. Canta Taburiente a la Bandera; no obstante, para los que nacimos hace menos de un tercio de siglo hay algo que nos choca de esta hermosa estrofa:
- ¿Trigales? ¿En Canarias? Alguno debe haber, pero tampoco es que se vean muchos.
Con la excepción de algunas zonas rurales de Tenerife y de La Palma, el trigo es un cultivo testimonial en las islas, en Gran Canaria, por ejemplo, apenas se cultivan unas cien hectáreas. Sin embargo en el pasado los trigales fueron un elemento dominante del paisaje isleño y de ahí la letra de Taburiente.
El gofio, herencia de nuestros primeros ancestros, perduró en la dieta de los canarios después de la colonización, el millo junto con la papa vinieron a completar la alimentación insular tras la conquista de América y gracias al millo el gofio conoció una nueva versión de si mismo. Cultivábamos los cereales, producíamos nuestra comida o la obteníamos de la mar y nuestra dependencia del exterior era más bien escasa cuando no inexistente.
¿Por qué no seguimos plantando cereales en las Islas? Además de papas, cultivos forrajeros, legumbres, café, hortalizas, fruta…Y a tal pregunta se responderá lo de siempre: escasez de agua, falta de suelo, la orografía escarpada del territorio, el reducido tamaño de las parcelas y todos los motivos que, aunque no sean del todo falsos, siempre nos conducen al “Ay, pobre Canarias, hay que ayudarla”. “Hay que ayudarla” significa que nos van a vender la producción agrícola de metrópoli a precio gourmet.
Gofio de trigo, producto milenario de nuestro pueblo.
En nuestro país actualmente existe un chiringuito al más puro estilo colonial montado gracias a la mercancía alimentaria: la colonia no produce algo porque a la metrópoli no le da la gana que lo produzca, la metrópoli vende a la colonia tal producto en exclusiva al precio que “estime oportuno” y la colonia compra. Por no hablar del mercado que genera mover una naranja desde Valencia hasta Gran Tarajal con todos sus intermediarios de por medio metiéndonos mano a la cartera, resultado: la cesta de la compra más cara de todo el estado español, este dato no debería extrañarnos dado que en las Islas solo producimos el 10% de lo que comemos.
El régimen global capitalista también exige a Canarias su tributo en recursos, numerosas hectáreas de nuestro suelo están dedicadas a cultivos destinados a la exportación; otra característica propia de las sociedades sometidas ¿Cuánta agua se destina en las Islas a determinados cultivos, no bastaría con plantar para cubrir las necesidades del mercado local? Uno de los principales cultivos de exportación de las islas es la floricultura ¿No podemos destinar esas hectárea a plantar frutales para no tener que importar fruta de la metrópolis? Dirán que el cultivo de exportación da más dinero, pero aquí no hablamos de eso. Aquí hablamos de la alimentación como un derecho y no como una mercadería más. Dirán que las Islas no tiene la población de hace cien años y esgrimirán las “razones de siempre”.
El agua, de titularidad privada, es un problema en el Archipiélago. Tras una puesta al servicio común de este recurso y una política de desalación basada en energías renovables destinada a los numerosos cultivos que toleran agua desalada, será un problema en gran medida solventado, ejemplos de políticas de reverdecer el desierto aplicables en Lanzarote, Fuerteventura o en las zonas de sotavento de las islas centrales, los hay a patadas. Por otra parte, una concienzuda política de reforestación ayudaría a restablecer el nivel freático, producir la lluvia horizontal y evitar la erosión de terrenos. En cuanto a la cantidad de suelo no hay más que ver el paisaje actual de cultivos abandonados que presenta el Archipiélago para darse cuenta de que, por lo menos a corto plazo, las perspectivas no son tan dramáticas en lo relativo a esa escasez de suelo.
Pero claro, al chiringuito colonial y capitalista de intermediarios, cadenas de distribución, empresas de logística; unido el poder que le da a la metrópoli ser el proveedor alimentario casi exclusivo de Canarias, convergen para que interese matar al campo isleño, ahogar la actividad ganadera y exterminar la escasa industria existente en las Islas hasta bien entrados los años ochenta.
No es realista esperar una respuesta de nuestros representantes en este sentido ni en ningún otro , la respuesta está en el comercio directo entre agricultores y consumidores, en plantear el autoabastecimiento a través de huertos colectivos que priven a la metrópoli de ver dinero por sus mercancías, en cambiar hábitos alimenticios en pro de unos más saludables y acordes con nuestra tradición y el entorno medioambiental de nuestra Tierra (resulta llamativo que tengamos los mayores índices de obesidad del estado, fenómeno que compartimos con otras colonias de la Unión Europea y que merece ser tratado); en definitiva: el día que seamos capaces de gestionar nuestra despensa, o al menos de ser conscientes de la importancia que esto supone, estaremos mucho más cerca de recuperar la libertad.
 *Oscar Chirino es militante de Soberanistas de Izquierdas (SI)

Taburiente - Ach Guañac
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